Por las que se enamoran. Por las que
toman decisiones. Por las que se equivocan. Por las que caen y se levantan. Por
las que confiesan sentirse inseguras. Por las que dicen lo siento, las que
piden perdón. Por las que reconocen que ya no, que ya no hay chispa. Por las que
vuelven a empezar. Por las que preguntan. Por las que reclaman más atención y
piden abrazos después de un mal día. Por las que se arriesgan y se lanzan. Por
las que lloran bajito o se lo toman a gritos. Por las que tienen ganas. De
todo. Contigo. Por las que roban besos. Por las que sienten miedo y aún así...
Un
aplauso y toda mi admiración para las que aún teniendo miedo, lo hacen igual.

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